Espacios y tiempos de compromisos para la acción despatriarcalizadora

Espacios y tiempos de compromisos para la acción despatriarcalizadora
Categoría:
Derecho a la educación
Fecha:

Artículo de: Sonia Manzur. Cochabamba – Bolivia

Organización socia local en Bolivia: Asociación Cultural Amistad y Ciencia

Para comprender

El proyecto, “Mujeres Adolescentes Indígenas (MAI) lideran la construcción de   comunidades libres de violencia contra las mujeres en los municipios de Anzaldo, Colomi y Santiváñez, Bolivia”, financiado por la Junta de Andalucía; inició el 01 de enero de 2024 dando continuidad a una fase anterior focalizada en la prevención de la violencia de género, que significó, no el inicio, pero sí la apertura de sendas despatriarcalizadoras para transitar por el camino de la transformación socioeducativa y comunitaria. Una transformación que fue generada por mujeres adolescentes indígenas (MAI) que mediante la autovaloración de sus potencialidades y el reconocimiento crítico de las prácticas culturales que atentan contra la dignidad de las mujeres y toda forma de vida, lograron alzar sus voces exigiendo la escucha de sus sueños y esperanzas dentro y fuera de sus unidades educativas.

 

 

Hacia la participación comunitaria

Promover la transformación socioeducativa no es sólo cuestión de un instante, es, más bien, un caminar en el que cada paso nos acerca a lo soñado. Empero, en solitario, la travesía cuesta y pesa; y es por eso que, el grupo de las MAI de las seis unidades educativas de cobertura junto al equipo de la Asociación Cultural Amistad y Ciencia, en febrero y marzo de 2024 nos embarcamos en la tarea de socializar mediante talleres, diálogos y reuniones, el nuevo proyecto y los retos que implica con el fin de promover el compromiso, por parte de la comunidad socioeducativa, de adherirse en ese caminar, con la seguridad de que, en comunidad, las huellas que se van marcando cobran mayor sentido y vigor.

En los espacios de socialización, se compartieron, además, las estrategias y acciones que se desarrollarán en favor de la no violencia contra las mujeres y la Pachamama (Madre Tierra), tales como poner en marcha espacios de escucha en las unidades educativas que permitirán impulsar la sensibilización e información para prevenir la violencia contra las mujeres desde una mirada adolescente, pues serán lideradas por las MAI.

 

 

La socialización del proyecto, desde un hacer comunitario, planteó el reto de que es posible proseguir y persistir en la tarea de prevenir las violencias, desde lo cotidiano, a través de procesos profundos, que se asientan en la promoción de la participación plena y efectiva de las mujeres adolescentes indígenas (MAI) como lideresas de los municipios de intervención, tales como Anzaldo, Colomi, Santiváñez del departamento de Cochabamba-Bolivia.

En cada encuentro, la escucha atenta de quienes participaron fue por demás significativa. Más de 100 participantes, entre directoras y directores, familias, estudiantes, docentes, autoridades comunales y educativas comprendieron la necesidad de resquebrajar los hilos que van tejiendo la injusticia, la discriminación, las violencias contra las mujeres, niñas, niños y la Pachamama. Eso es lo educativo, dijeron, es lo que nos permitirá construir otras maneras de interrelacionarnos, de concebir el diálogo desde la diversidad, de ver y vivir la vida.

Y el hecho de que las mujeres adolescentes indígenas cuenten con espacios seguros, y al mismo tiempo abiertos, para emitir sus voces, escucharse y generar un diálogo auténtico, en el que puedan, no sólo aprender y enseñar –porque sí, nos enseñaron mucho- sino también fortalecer su identidad personal y comunitaria y contribuir a la transformación socioeducativa, fue muy ponderado por sus familias, señalando que nunca antes contaron con la oportunidad de alzar sus voces juveniles, siempre fueron postergadas en razón de su raza, cultura, clase, género y edad. Hoy, eso está “cambiando”, manifestaron. Y sí, pensamos nosotras como equipo de la Asociación Cultural Amistad y Ciencia, eso está cambiando; y quienes lo están también impulsando son las MAI, mujeres adolescentes indígenas que se atreven, que creen en sí mismas y en sus comunidades, que creen que la transformación es posible.

Son 90 las estudiantes que forman parte de los grupos de Mujeres Adolescentes Indígenas (MAI) de 6 las Unidades Educativas rurales de cobertura, Samuel Fina y 13 de Noviembre de la comunidad de Colomi, Luis Guzmán Araujo y Prudencio Araujo de la comunidad de Santiváñez, San José de Calasanz y Esteban Andia de la comunidad de Anzaldo.