Bolivia: El arte como espacio de denuncia y anuncio de las mujeres adolescentes indígenas
Artículo de: Sonia Manzur. Cochabamba – Bolivia
Organización socia local en Bolivia: Asociación Cultural Amistad y Ciencia
El proceso de aprender
Las Mujeres Adolescentes Indígenas (MAI) (1) al arte pictórico, específicamente a la pintura desde sus diferentes técnicas, como herramienta promotora de aprendizajes destinados a entrelazar, no sólo sus voces sino, también, sus mentes críticas y creativas, dispuestas a denunciar las diversas formas de violencia contra las mujeres que se manifiestan en sus comunidades. Desde un hacer sensible a las realidades cotidianas que lastiman y rasgan el sentido de ser y existir, se dieron a la tarea de despertar las miradas a través de imágenes, símbolos y letras que conjugadas encendieran una miscelánea de emociones.
Identificar, analizar y luego expresar lo que sienten, sin duda, no fue fácil, sin embargo, les permitió profundizar en lo más hondo de su sentir como mujeres adolescentes indígenas para, luego, atravesar el puente hacia el camino de su revelación. Sus obras, únicas como cada una de ellas, dieron cuenta del cómo sus procesos de aprendizaje las habían llevado hacia un camino azaroso pero gratificante pues, asumirse como agentes de transformación y promover la toma de conciencia de las violencias, muchas veces ocultas, por parte de las comunarias y comunarios, requiere de mucho compromiso y lucha.
Ello, indudablemente, exige un repensarse, cuestionarse, cosa que hicieron y hacen constantemente las mujeres adolescentes indígenas. Las violencias contra las mujeres analizadas desde una mirada interrelacional las llevó a denunciar el tremendo daño causado a la Pachamama (Madre Tierra) por causa de los incendios, evocando los principios de complementariedad y armonía que son urgentes de recuperar en el pensamiento y en las acciones cotidianas.
La identidad cultural
Ahondar en los principios de complementariedad y armonía supuso, para las MAI, adentrarse en su cultura -la quechua-, comprendiendo que el fortalecimiento de la identidad cultural es fundamental para enfrentar al sistema patriarcal y colonial que oprime e invisibiliza todo aquello que, según la cultura occidental dominante, no tiene validez ni sustento.
Dichos principios, asentados en una ética holística y cosmocéntrica, fundan las prácticas de un buen vivir desde un sentido de equidad, justicia y reciprocidad. Mujeres, hombres, naturaleza, somos y estamos en el mundo, en un mundo vivo que nos acoge.
Como señaló la artista y pintora, Valeria De Ugarte Torrico, que acompañó los encuentros de diálogo y reflexión: “Los encuentros fueron muy enriquecedores, no sólo por el uso de las técnicas de pintura, sino también por la integración de los saberes de la cultura quechua y la reflexión sobre los incendios. Las MAI no sólo exploraron el tema desde una perspectiva artística, sino que, también, reafirmaron su identidad y cultura, generando obras que combinan la preocupación por la naturaleza con la expresión de su herencia de mujeres indígenas”.
Las habilidades de las MAI para articular el arte con su papel de lideresas en la comunidad quedaron demostradas, y se reafirmó la importancia de continuar utilizando el arte como herramienta de sensibilización y cambio social.
Notas al pie:
(1) Las Unidades Educativas de cobertura que cuentan con un grupo MAI, todas de áreas rurales, son: Samuel Fina y 13 de Noviembre de la comunidad de Colomi, Luis Guzmán Araujo y Prudencio Araujo de la comunidad de Santiváñez, San José de Calasanz y Esteban Andia de la comunidad de Anzaldo.


